«Todo niño merece amor, porque Dios es amor».
1 Juan 4:8
Nuestro orfanato, Orfanato Niños de Dios, está presente en Benín, Vietnam y el Reino Unido, en colaboración con Ucrania. Con la guerra que actualmente afecta a Ucrania, muchas personas han perdido la vida, pero sus hijos siguen entre nosotros, llenos de esperanza y sueños. Por eso, nuestro orfanato ha asumido la responsabilidad de acoger a estos niños, ofreciéndoles protección, amor y la oportunidad de formar parte de una nueva familia. Cada día trabajamos con dedicación para ofrecer un hogar lleno de amor, respeto y seguridad a los niños que más lo necesitan. Para las familias que no pueden desplazarse a uno de nuestros centros, ofrecemos un proceso de adopción totalmente online, sencillo y seguro, porque el amor no tiene fronteras.
También organizamos la entrega de los niños adoptados en diferentes países.
En cada país, seleccionamos a siete personas de confianza encargadas de realizar personalmente estas entregas, que se llevan a cabo oficialmente ante el tribunal, con total transparencia y respetando las leyes y los derechos de cada niño.
Porque todos los niños merecen una familia, sin importar en qué parte del mundo se encuentren.
Ofrecer a cada niño un entorno seguro, estable y afectuoso, en el que se satisfagan sus necesidades básicas. Acogida y alojamiento seguros, Alimentación sana y regular, Seguimiento médico y bienestar diario, Apoyo emocional y psicosocial.
Permitir que cada niño crezca en el conocimiento, la fe y los valores cristianos. Escolarización y formación educativa. Educación cristiana basada en la Palabra de Dios. Orientación moral y espiritual. Actividades educativas, culturales y recreativas.
Preparar a los niños para una vida estable y duradera, dentro de una familia o en un entorno autónomo y seguro. Preparación emocional y psicológica para la adopción. Acompañamiento legal y seguro durante el proceso de adopción. Seguimiento y acompañamiento de las familias adoptivas. Apoyo tras la integración familiar cuando sea necesario.
« Celui qui n’aime pas n’a pas connu Dieu, car Dieu est amour. » — 1 Jean 4:8
Ce verset inspire notre engagement envers les enfants, qu’ils restent à l’orphelinat ou qu’ils soient accueillis dans une famille adoptive.
Un niño amado hoy se convierte en un adulto portador de esperanza mañana. Juntos, construyamos un futuro basado en el amor de Dios.